sábado, 20 de diciembre de 2025

Gobernanza cultural para la paz como desafío político y territorial en Cali

El pasado jueves 18 de diciembre de 2025, el Consejo Distrital de Cultura de Cali participó en un Encuentro Virtual de Gobernanza Cultural para la Paz, convocado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, a través de la Dirección de Fomento Regional. Más que un espacio informativo, la jornada se constituyó como un escenario de diálogo político-cultural necesario, en un momento clave para repensar las relaciones entre la institucionalidad nacional y los territorios.

lunes, 8 de diciembre de 2025

Artes al Aula, la decisión que renueva la educación pública a través del arte


El 2 de diciembre de 2025 se sancionó en Colombia la Ley 2555 – Artes al Aula, una norma que marca un antes y un después en la forma en que entendemos la educación pública. Esta ley reconoce a las artes y la cultura no como contenidos aislados, sino como pilares pedagógicos capaces de fortalecer las competencias socioemocionales, ciudadanas y académicas de niñas, niños y adolescentes. Su enfoque central es integrar la creatividad en los procesos de enseñanza y aprendizaje, especialmente en instituciones ubicadas en contextos rurales, étnicos y de difícil acceso, donde históricamente las brechas educativas han sido más visibles.

La ley define que la educación artística y cultural debe convertirse en un espacio donde los estudiantes desarrollen su capacidad de expresión, imaginación, arraigo identitario y exploración del entorno. Estas experiencias deben estar cargadas de emoción, afecto y sentido comunitario, y vivirse tanto como un área fundamental como de manera transversal a través de diversas estrategias pedagógicas. Al mismo tiempo, se establece que ningún contenido artístico dentro de las instituciones podrá vulnerar el desarrollo integral de los menores, respetando siempre su edad y su bienestar.

Uno de los cambios más profundos que plantea esta normativa es considerar a las artes y la cultura como ejes transversales del currículo escolar. Esto significa que dejan de ser un complemento para convertirse en herramientas esenciales para comprender el mundo, interpretar la realidad, fomentar la participación, fortalecer vínculos y enriquecer todas las demás áreas del conocimiento. A partir de la ley, el Estado deberá formular una política pública nacional donde se reconozca el valor de las artes para crear sentido, promover la apropiación cultural, ampliar la interpretación del entorno y estimular la investigación pedagógica desde prácticas artísticas. También será fundamental que esta política explore el universo cultural de cada comunidad educativa, valorando su diversidad y fomentando experiencias artísticas pertinentes dentro y fuera del aula.

Esta política pública deberá construirse con participación activa de todos los sectores vinculados a la educación artística y cultural. La voz de los docentes será especialmente importante, porque ellos aportan la experiencia directa de la práctica educativa. Además, el gobierno deberá garantizar espacios incluyentes de diálogo para que estos educadores contribuyan al diseño de políticas, planes y estrategias que respondan a las realidades del territorio. A la vez, la formulación deberá incluir un enfoque intercultural que reconozca los saberes ancestrales, las tradiciones orales, las lenguas nativas y las expresiones artísticas propias de los pueblos indígenas, afrodescendientes, raizales, palenqueros, campesinos y rurales, integrando sus conocimientos dentro del proceso pedagógico.

La ley también pone un fuerte énfasis en la formación de docentes, entendiendo que ningún cambio educativo es sostenible si los maestros no cuentan con las herramientas necesarias. El Gobierno Nacional queda autorizado para diseñar planes de formación en pedagogía de las artes y la cultura, de forma articulada con las entidades territoriales. Estas entidades deberán adaptar los planes a su población, niveles educativos y características institucionales, priorizando especialmente a los docentes de zonas rurales, rurales dispersas o de difícil acceso. Para garantizar equidad, el Ministerio de Educación definirá criterios técnicos que respondan a necesidades reales del país basadas en datos oficiales sobre cobertura y calidad educativa.

Además, la implementación de esta ley estará acompañada por un sistema de evaluación y monitoreo. El Estado deberá medir el impacto que tienen las herramientas pedagógicas en las competencias de los estudiantes, analizar la participación de los docentes y presentar informes anuales al Congreso sobre los avances, resultados y retos encontrados. Esto permitirá que las acciones no se queden en el discurso y garanticen un proceso continuo de mejoramiento.

La Ley Artes al Aula también compromete al Gobierno a incluir en el Presupuesto General de la Nación los recursos necesarios para su implementación. Esto asegura que el esfuerzo no dependa únicamente de la voluntad institucional, sino que haga parte de las prioridades fiscales del país.

En esencia, esta ley reconoce que las artes no solo embellecen la vida, sino que transforman la manera en que los estudiantes aprenden, sienten, se relacionan y construyen su identidad. Las artes fortalecen la autoestima, la creatividad, el pensamiento crítico y el sentido de pertenencia. Con esta normativa, Colombia apuesta por una educación más humana, más sensible y más conectada con la riqueza cultural de sus territorios. “Artes al Aula” no es solo una ley: es una invitación a imaginar una escuela donde la creatividad sea el motor que guíe a las nuevas generaciones hacia un futuro más consciente, diverso y lleno de posibilidades. 

***Descargar la ley aquí


Por: Luz Marina Gómez Fries

Consejera Distrital de Cultura – Área de Artes Plásticas y Visuales

Santiago de Cali.


https://luzdelmarconsejeradecultura.blogspot.com/

Voces y Miradas sobre las Artes Plásticas y Visuales en Cali

miércoles, 3 de diciembre de 2025

La Ley Artes al Aula impulsa una revolución cultural en la educación colombiana

 

La sanción de la Ley Artes al Aula marca un antes y un después para la educación en Colombia. Desde este momento, las artes y la cultura dejan de considerarse actividades complementarias o secundarias y pasan a ser un derecho garantizado en todas las instituciones educativas del país. La norma introduce un cambio profundo de paradigma: la formación artística se ubica en el centro del desarrollo humano, la identidad cultural y la construcción de paz, reconociendo que la educación no puede limitarse a lo académico, sino que debe abarcar la creatividad, la sensibilidad y la expresión.

Esta visión trasciende lo estético para reconocer el poder pedagógico, emocional, social y comunitario de las artes. La ley establece que disciplinas como la música, la danza, el teatro, la literatura, las artes plásticas y los saberes culturales deben integrarse de manera transversal a los procesos educativos, con el fin de fortalecer competencias creativas, socioemocionales, ciudadanas y comunicativas. La formación artística deja de ser una “asignatura” para transformarse en un componente estructural de la experiencia educativa.

En ese sentido, la ley plantea que todas las niñas, niños y jóvenes del sistema público deben tener acceso real, permanente y de calidad a la educación artística y cultural. Esto implica que las artes y la cultura se conviertan en ejes pedagógicos estructurales, que el cuerpo docente reciba formación en metodologías artísticas contemporáneas, que la escuela se articule con los ecosistemas culturales de su entorno y que, además, se dé prioridad a instituciones rurales y territorios históricamente excluidos. El propósito es claro: superar la visión fragmentada de la educación y avanzar hacia un enfoque integral, creativo y profundamente vinculado con la comunidad. Así, la formación artística deja de ser un proyecto temporal y se consolida como una política pública permanente.

En este proceso, el SINEFAC —el Sistema Nacional de Educación y Formación Artística y Cultural— desempeña un papel decisivo. Más que un programa, se convierte en el pilar institucional encargado de articular a los ministerios, los gobiernos territoriales, los docentes, los artistas, los gestores culturales y las comunidades. Su misión es asegurar que la ley se implemente de manera efectiva en los colegios públicos, integrar los niveles formal, no formal e informal de educación artística y conectar la escuela con casas de cultura, colectivos artísticos, procesos comunitarios y redes territoriales. El SINEFAC desarrolla lineamientos, impulsa la formación docente, promueve el acompañamiento técnico y fortalece la articulación regional, creando así las condiciones para que la educación artística se expanda más allá del salón de clase.

Gracias a esta estructura, la noción de “aula” se amplía y se resignifica: el territorio, la comunidad, la calle, la naturaleza o los espacios culturales también se convierten en escenarios legítimos de aprendizaje. La ley refuerza el propósito del SINEFAC de consolidar un ecosistema de educación cultural vivo, pertinente y equitativo, en el que la creatividad y los saberes territoriales tengan el lugar que merecen.

La importancia de esta transformación se refleja en varios niveles. En lo educativo, promueve una formación más humana y sensible, donde la imaginación, la expresión y las habilidades socioemocionales ocupan un papel fundamental. En lo cultural, permite que los estudiantes reconozcan y valoren las tradiciones, lenguas, memorias e identidades de sus territorios, fortaleciendo la diversidad que caracteriza al país. En lo social, contribuye a cerrar brechas históricas al priorizar zonas rurales y poblaciones con menor acceso cultural, y favorece la construcción de paz al ofrecer herramientas para tramitar conflictos, cultivar la empatía y fortalecer la convivencia. Y en el ámbito artístico, garantiza un respaldo institucional para docentes, artistas, organizaciones y gestores culturales, abriendo posibilidades de articulación, creación, investigación y sostenibilidad.

La Ley Artes al Aula es, en definitiva, una oportunidad histórica. No es solo una norma: es una invitación a reimaginar la educación desde la sensibilidad, la creatividad y la diversidad. Es una apuesta por dignificar el trabajo cultural, por fortalecer los lazos entre escuela y territorio, y por reconocer que el arte no es un lujo reservado para unos pocos, sino un derecho que transforma vidas, inspira futuros y teje paz. Con esta ley, Colombia se abre a la posibilidad de formar generaciones más libres, sensibles y conscientes de su cultura y de su realidad.


Por: Luz Marina Gómez Fries
Consejera Distrital de Cultura – Área de Artes Plásticas y Visuales
Santiago de Cali

https://luzdelmarconsejeradecultura.blogspot.com/

Voces y Miradas sobre las Artes Plásticas y Visuales en Cali


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