viernes, 22 de mayo de 2026

Cali y la posible construcción de una Mesa de Gobernanza Cultural

 

En los últimos años, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes ha comenzado a impulsar en Colombia una transformación importante en la manera de entender la participación cultural, la relación entre ciudadanía e institucionalidad y el papel de los territorios dentro de las políticas públicas culturales. En ese contexto, Cali aparece hoy como uno de los escenarios más relevantes para el desarrollo de una futura Mesa de Gobernanza Cultural con alcance territorial y regional.

Aunque todavía no existe un documento oficial definitivo que formalice una Mesa de Gobernanza Cultural específica para Cali, distintos procesos nacionales impulsados por el Ministerio muestran que la ciudad ya está siendo concebida como un nodo estratégico dentro de una nueva política cultural orientada hacia la participación comunitaria, la gobernanza territorial y la construcción de paz.

Durante el actual gobierno de Gustavo Petro, el Ministerio ha comenzado a mover el enfoque cultural más allá de la lógica tradicional centrada únicamente en eventos, circulación artística o convocatorias. La nueva visión incorpora conceptos como gobernanza cultural, derechos culturales, territorialización, participación incidente, memoria, culturas populares y construcción democrática desde los territorios. Estas líneas quedaron reflejadas dentro del nuevo Plan Nacional de Cultura 2024–2038, que plantea la necesidad de fortalecer modelos de gobernanza y sostenibilidad cultural desde las regiones.

Uno de los antecedentes más importantes de esta estrategia es la creación del programa “Gobernanza Cultural para la Paz”, impulsado por el Ministerio desde 2023. Esta estrategia comenzó a desplegar asesores territoriales en diferentes regiones del país con el objetivo de fortalecer procesos culturales comunitarios, acompañar Consejos de Cultura, promover espacios de concertación territorial y generar nuevas metodologías de articulación entre ciudadanía e institucionalidad. Cali fue incluida desde el inicio dentro de las ciudades priorizadas para la desconcentración regional del Ministerio.

A partir de allí comenzaron a desarrollarse distintas iniciativas nacionales que han tenido a Cali como escenario principal. Uno de los hechos más significativos fue la realización del Congreso Internacional de Gobernanza Cultural para la Paz: “Voces Trenzando Territorios”, desarrollado en la ciudad en noviembre de 2025. Este encuentro reunió a más de 600 representantes de organizaciones comunitarias, redes culturales, universidades, instituciones públicas y procesos territoriales de distintas regiones del país.

El Congreso no fue solamente un evento académico o cultural. Su propósito fue consolidar la Red Nacional de Gobernanza Cultural para la Paz y abrir debates sobre democracia cultural, participación ciudadana y nuevas formas de construcción colectiva de políticas culturales. Allí se habló de fortalecer redes comunitarias, impulsar mecanismos de incidencia territorial y construir una gobernanza cultural basada en las voces de las comunidades y no únicamente en decisiones centralizadas desde Bogotá.

Paralelamente, el Ministerio comenzó a desarrollar las Escuelas Populares Sociopolíticas “Trenzando Territorios”, una estrategia de formación y articulación territorial orientada a fortalecer capacidades organizativas, liderazgo comunitario y participación cultural. Cali fue nuevamente escogida como uno de los nodos nacionales presenciales de este proceso, junto a territorios como Tumaco, Condoto y Santander de Quilichao. Esto refuerza la idea de que la ciudad ocupa un lugar central dentro de la nueva arquitectura territorial que el Ministerio busca construir en el Pacífico colombiano.

La importancia de Cali dentro de estas apuestas no parece casual. La ciudad reúne múltiples características que la convierten en un territorio estratégico: una enorme diversidad cultural y étnica, una fuerte tradición organizativa comunitaria, una intensa producción artística popular y una historia reciente marcada por procesos de movilización social, participación juvenil y construcción de memoria colectiva.

Además, el Ministerio ha venido utilizando Cali como sede de espacios relacionados con memorias, reparación simbólica y diálogo territorial. Un ejemplo de ello fue el Encuentro por las Memorias, la Dignidad y la Esperanza, impulsado en 2025 para reunir comunidades afectadas por el conflicto armado y fortalecer el papel del patrimonio cultural en los procesos de paz y reparación.

En este escenario, la posible creación de una Mesa de Gobernanza Cultural en Cali podría convertirse en un espacio permanente de articulación entre distintos actores culturales y sociales de la ciudad y del Pacífico. Aunque aún no se conocen oficialmente sus mecanismos definitivos de funcionamiento, los lineamientos actuales permiten imaginar una estructura amplia y participativa.

Probablemente participarían el Consejo Distrital de Cultura de Santiago de Cali, organizaciones culturales comunitarias, mesas sectoriales de artes, colectivos juveniles, representantes de comunas y corregimientos, procesos afrodescendientes e indígenas, universidades, redes culturales, medios comunitarios, gestores culturales, artistas independientes y entidades públicas culturales. La lógica de estas mesas no parece orientarse únicamente a realizar consultas simbólicas, sino a construir espacios permanentes de diálogo, incidencia y concertación territorial.

La noción de “participación incidente” aparece como uno de los conceptos centrales dentro de toda esta estrategia nacional. El Ministerio ha insistido en que las comunidades culturales no deben limitarse a ser beneficiarias de programas o convocatorias, sino que deben convertirse en actores activos dentro de la formulación de políticas públicas, diagnósticos territoriales y mecanismos de transformación institucional.

También es importante observar que esta apuesta no se limita únicamente al sector artístico. La idea de gobernanza cultural que hoy impulsa el Ministerio conecta cultura con democracia, memoria, paz, justicia territorial y derechos colectivos. Por eso, muchas de estas iniciativas involucran organizaciones sociales, comunidades étnicas, sectores populares y procesos comunitarios de base.

En varios territorios del país ya han comenzado a instalarse mesas de gobernanza específicas para sectores comunitarios y territoriales. Un ejemplo reciente fue la instalación de la Mesa de Gobernanza de Pescadores Artesanales del Río Catatumbo, promovida por el Ministerio como un espacio permanente de concertación y construcción de paz territorial desde la cultura y los saberes comunitarios. Esto muestra que el modelo de gobernanza cultural ya está comenzando a tomar forma práctica en distintas regiones de Colombia.

Todo indica que Cali podría convertirse en uno de los laboratorios principales de esta nueva política cultural nacional. Más que un simple escenario administrativo, la ciudad parece estar siendo proyectada como un territorio de experimentación democrática donde la cultura funcione como eje de articulación entre ciudadanía, memoria, diversidad territorial y construcción de futuro.


Por: Luz Marina Gómez Fries

Consejera de Artes Plásticas y Visuales

Consejo Distrital de Cultura de Santiago de Cali

Voces y Miradas sobre las Artes Plásticas y Visuales en Cali

https://luzdelmarconsejeradecultura.blogspot.com/

Asociación de Artistas Plásticos Creativos de Cali

miércoles, 13 de mayo de 2026

Aprendizajes sobre Arte, Ciudadanía y Transformación Social con OEI

Hola, hoy quiero contarles sobre una experiencia formativa que me permitió comprender con mayor profundidad el papel del arte dentro de los procesos educativos, culturales y sociales en América Latina. Se trata de la Especialización en Educación Artística, Cultura y Ciudadanía, cursada en 2017 y ofrecida por la Organización de Estados Iberoamericanos.

viernes, 1 de mayo de 2026

Día del Trabajo en el Pacífico creando resistiendo y construyendo cultura en un momento decisivo


Hoy, en el Día del Trabajo, el saludo va con especial fuerza a la región Pacífico colombiano, a sus creadoras y creadores, gestoras y gestores culturales, sabedoras ancestrales, músicos, bailarines, artesanos, artistas visuales y a todas las personas que, desde distintos oficios, sostienen la vida cultural de nuestros territorios.

El trabajo cultural en el Pacífico no es solo una labor, es una forma de resistencia, de memoria y de futuro. Es el latido de los tambores que narran la historia, la palabra oral que transmite saberes, la danza que afirma identidad y el arte que transforma realidades. En cada barrio, vereda y municipio hay trabajadores de la cultura que, muchas veces en condiciones difíciles, siguen apostándole a la dignidad y al sentido colectivo.

Este Día del Trabajo llega en una coyuntura crucial para el país. El tránsito de la Ley 630 de 2025 del Senado a la Cámara no es un simple procedimiento legislativo, es un punto de inflexión para el sector cultural colombiano. Y en ese contexto, el saludo no puede quedarse solo en el reconocimiento: debe convertirse en acción, en incidencia y en propuesta.

Porque hoy, más que nunca, el trabajo cultural también es un trabajo político en el mejor sentido de la palabra. Es el ejercicio de llevar nuestras causas, requerimientos y necesidades a la ley que definirá el rumbo del sector en los próximos años.

Desde la región Pacífico ya se viene construyendo una voz colectiva. El análisis y los aportes elaborados desde los territorios, en articulación con procesos organizativos, consejeros de cultura y espacios como ANRAC, dejan ver con claridad que no partimos de cero. Existen propuestas concretas, nacidas de la experiencia real, que deben ser incorporadas en el debate legislativo.

Se reconoce que el proyecto de ley avanza en aspectos fundamentales: la inclusión, el enfoque territorial, el valor de la cultura viva comunitaria, el reconocimiento de actores culturales y el papel de la cultura en la construcción de paz. Sin embargo, también es claro que persisten problemas estructurales que no pueden ser ignorados.

Uno de los más críticos es la participación sin poder real. En los territorios, los consejos de cultura siguen siendo, en la práctica, espacios no vinculantes. Se participa, se dialoga, se propone, pero no se decide. Esta brecha entre el discurso de la gobernanza cultural y su implementación efectiva es uno de los principales puntos que el sector cultural del Pacífico exige transformar.

A esto se suma el centralismo, la desarticulación del sistema cultural y la falta de reconocimiento efectivo de las formas organizativas propias de comunidades afrodescendientes, indígenas y campesinas. No es que en los territorios falten procesos, lo que falta es poder real dentro del sistema institucional.

Por eso, en este Día del Trabajo, el llamado es claro: nuestro trabajo también es incidir en la ley.

  • Incidir para que los consejos de cultura tengan carácter vinculante y participación real en decisiones y recursos.
  • Incidir para que exista transparencia y legitimidad en los procesos de representación.
  • Incidir para que se reconozcan los saberes previos, las trayectorias y la formación no formal como parte fundamental del sector.
  • Incidir para que haya una descentralización efectiva de los recursos y una regulación justa de los modelos de intermediación.
  • Incidir para que el trabajo cultural sea digno, con garantías laborales y condiciones de sostenibilidad.
  • Y, sobre todo, incidir para que la gobernanza cultural deje de ser un concepto y se convierta en una práctica real, donde los territorios no solo participen, sino que decidan.

En este camino, los espacios de encuentro regional adquieren una importancia estratégica. No como eventos simbólicos, sino como mecanismos reales de articulación política. El Encuentro Regional Pacífico de Cultura se plantea precisamente como eso: un escenario para consolidar una postura común, construir propuestas normativas concretas y ejercer una vocería legítima en este momento clave del trámite legislativo.

El riesgo no es la falta de espacios, es la repetición de espacios sin incidencia. Por eso, el desafío es transformar el diálogo en decisión, la participación en poder y la cultura en un eje real de desarrollo territorial.

Hoy, en el Día del Trabajo, el reconocimiento es profundo. Pero también lo es la responsabilidad.

Porque trabajar en cultura en el Pacífico hoy significa crear, resistir y también proponer. Significa sostener la vida cultural, pero también disputar su lugar en la política pública. Significa honrar la memoria, pero también construir futuro con herramientas concretas.

La ley está en tránsito. La historia también.

Y el trabajo cultural del Pacífico está llamado a ser protagonista en ambos.


Por: Luz Marina Gómez Fries

Consejera de Artes Plásticas y Visuales

Consejo Distrital de Cultura de Santiago de Cali

Voces y Miradas sobre las Artes Plásticas y Visuales en Cali

https://luzdelmarconsejeradecultura.blogspot.com/

Asociación de Artistas Plásticos Creativos de Cali


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