martes, 21 de abril de 2026

Culturas vivas comunitarias en clave continental

Un Congreso que camina los territorios de Colombia

Desde el 17 hasta el 26 de abril de 2026, Colombia se convierte en epicentro de un proceso cultural que desborda los formatos tradicionales de evento. El 7° Congreso Latinoamericano y Caribeño de las Culturas Vivas Comunitarias reúne delegaciones de toda Iberoamérica en una apuesta por el diálogo social, la construcción colectiva y el fortalecimiento de las comunidades desde sus propias prácticas culturales.

Más que un congreso, se trata de un movimiento continental donde la cultura se reconoce como base para la participación, la gobernanza y la construcción de paz.

Un Congreso en estaciones por Colombia

Este Congreso no se concentra en una sola ciudad. Está organizado como un recorrido por el país a través de estaciones territoriales que articulan procesos culturales en distintas regiones.

Territorios como Valle del Cauca, Cauca, Nariño, Putumayo, Antioquia, Cundinamarca, La Guajira y Carmen de Bolívar hacen parte de esta red en construcción. Cada estación activa encuentros, círculos de la palabra y experiencias comunitarias que se conectan a nivel nacional y continental.



Cali como nodo activo del proceso

En este entramado, la ciudad de Cali se posiciona como uno de los nodos principales del Congreso, especialmente en las jornadas que se están desarrollando entre el 20 y el 21 de abril.

La participación de integrantes del Consejo de Cultura de Cali hace parte de este proceso vivo, donde no solo se asiste, sino que se incide en la construcción de visiones y políticas culturales desde el territorio.

CaminAndar en los territorios

Una jornada que se activa

La programación del 21 de abril, en el marco del Seminario CaminAndar, se desarrollará de manera simultánea en distintos territorios cercanos a Cali.

En el territorio ancestral Misak de Wampia, en Silvia Cauca, se realizará una apertura espiritual y un espacio de “palabreo” sobre soberanía y autonomía territorial, con la participación de autoridades indígenas y representantes de otros países.

En el municipio de Candelaria, se llevarán a cabo diálogos de saberes sobre políticas públicas culturales y memoria histórica, junto a actividades comunitarias que fortalecen el tejido social.

En Jamundí, en la vereda La Estrella, se desarrollará un encuentro centrado en la gobernanza del territorio entre comunidades afro, indígenas y campesinas, integrando ritualidad, arte y conversación.


El oriente de Cali

Arte para sanar y construir futuro

En la Ciudadela Nuevo Latir, en el oriente de Cali, la jornada propone recorridos artísticos, teatro y música como herramientas para sanar, resistir y proyectar el futuro desde la cultura.

Estas actividades invitan a vivir el arte como experiencia colectiva, donde el público participa activamente en la construcción de sentido.

Ladera y ruralidad

Procesos en movimiento

En sectores como Montebello y Siloé, se desarrollarán recorridos culturales, presentaciones artísticas y espacios de diálogo que conectan identidad, territorio y procesos comunitarios.

Estas acciones evidencian cómo la cultura se construye en la vida cotidiana y en la relación directa con el entorno.


Gobernanza cultural y articulación

Durante estas jornadas también se llevará a cabo el encuentro de ciudades vinculadas a Ibercultura, donde representantes institucionales y gestores culturales dialogan sobre políticas públicas, redes y cooperación.

Este espacio busca fortalecer una gobernanza cultural más participativa y conectada con las realidades de los territorios.

Más que un evento

Un proceso en marcha

El Congreso reafirma que las culturas vivas comunitarias no son una tendencia pasajera, sino un movimiento en construcción en América Latina y el Caribe.

Lo que ocurre en Cali y sus territorios cercanos no es un hecho aislado, sino parte de una red más amplia que sigue desarrollándose a lo largo del país.


Una reflexión final

Caminar juntos

Este proceso invita a reconocer que las comunidades ya son portadoras de cultura, conocimiento y transformación.

El Congreso no llega a imponer, sino a escuchar, conectar y potenciar. Desde ciudades como Cali, se siguen tejiendo diálogos que cruzan fronteras y construyen sentido colectivo.

Porque al final, no se trata solo de recorrer territorios, sino de caminar juntos hacia formas más justas y humanas de habitar la cultura.

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Ayer desde Cali vivimos un momento clave del 7° Congreso Latinoamericano y Caribeño de las Culturas Vivas Comunitarias. La jornada inaugural en el Teatrino del Teatro Municipal (Link video) reunió voces, territorios y experiencias que hacen de la cultura un camino real de transformación social en América Latina, Este espacio no es solo un evento, es parte de un proceso continental que reconoce el poder de las comunidades para construir paz, memoria y futuro.


Por: Luz Marina Gómez Fries

Consejera de Artes Plásticas y Visuales

Consejo Distrital de Cultura de Santiago de Cali

Voces y Miradas sobre las Artes Plásticas y Visuales en Cali

https://luzdelmarconsejeradecultura.blogspot.com/

Asociación de Artistas Plásticos Creativos de Cali



miércoles, 15 de abril de 2026

Cuando la formación académica desplaza a los saberes culturales en las convocatorias


En el análisis de los resultados de la convocatoria de CulturES en el área de artes plásticas, se observa un hecho que abre una discusión de fondo sobre el sentido mismo de la figura de “cultor” y los criterios de selección que se están aplicando en la práctica.

Los perfiles de las personas ganadoras muestran una alta formación académica y una trayectoria sólida dentro del campo institucional del arte. Se trata de profesionales con licenciaturas en artes visuales, diseño gráfico, maestrías en estudios sociales y políticos, experiencia en gestión sociocultural, investigación, pedagogía y desarrollo de proyectos de arte público. En términos de competencia técnica y conceptual, son perfiles claramente consolidados dentro del sistema artístico formal.

Sin embargo, este resultado también deja ver una tensión que no puede pasarse por alto. La convocatoria contemplaba la existencia de categorías diferenciadas, entre ellas una categoría B orientada a reconocer trayectorias emergentes o saberes no necesariamente mediados por títulos universitarios, incluyendo experiencias formativas desde la práctica cultural y comunitaria. En teoría, este enfoque buscaba ampliar el espectro de participación y dar cabida a otras formas de conocimiento cultural.

Pero aquí es donde aparece una realidad que muchas veces no se nombra con suficiente claridad: el tipo de cultor que trabaja en los barrios y territorios no responde a la lógica del currículum académico. Es la persona que ha aprendido su oficio en el hacer cotidiano, en la transmisión oral, en la práctica constante, en el trabajo con niños, jóvenes o vecinos en procesos artísticos que no siempre quedan registrados en portafolios formales. Es quien organiza talleres en una casa, en una esquina, en una cancha, quien sostiene procesos culturales durante años sin contratos estables, muchas veces sin pago o con remuneraciones mínimas.

Ese cultor construye tejido social, forma generaciones, mantiene vivas prácticas culturales y crea espacios de encuentro donde el arte no es un proyecto puntual, sino una forma de vida. Su conocimiento no está certificado por una universidad, pero está validado por la comunidad que lo reconoce, lo busca y participa en sus procesos.

Sin embargo, cuando entran en juego los recursos públicos, esta experiencia acumulada no siempre logra traducirse en los lenguajes que exigen las convocatorias: formulación técnica de proyectos, marcos conceptuales, indicadores, soportes verificables. Allí es donde se produce una brecha estructural. Mientras el cultor comunitario trabaja desde la práctica viva, el sistema evalúa desde la lógica documental.

El resultado es predecible: quienes tienen formación académica, manejo de la escritura técnica y experiencia en formulación de proyectos tienen mayores posibilidades de acceder a los estímulos. No necesariamente porque su trabajo sea más valioso en el territorio, sino porque logran ajustarse mejor a los criterios de evaluación establecidos.

Por eso, el hecho de que en artes plásticas no haya ganadores en categoría B no es un dato menor. Es una señal de que los mecanismos de acceso no están logrando equilibrar esa desigualdad de origen. En la práctica, se termina favoreciendo a quienes ya tienen herramientas institucionales, mientras que los cultores de base —aquellos que sostienen procesos culturales en condiciones precarias— quedan nuevamente por fuera.

No se trata de oponer lo académico a lo comunitario, sino de reconocer que existen formas distintas de producción de conocimiento y de práctica cultural. El problema surge cuando una de esas formas se convierte en el filtro dominante para acceder a lo público.

La discusión de fondo entonces no es quién merece o no un estímulo, sino si el diseño de las convocatorias está realmente reconociendo la diversidad de trayectorias culturales o si, por el contrario, está reproduciendo una exclusión silenciosa. Porque mientras el cultor del barrio sigue trabajando, muchas veces sin recursos, los fondos públicos terminan concentrándose en quienes saben cómo navegar el sistema.

Ahí es donde la política cultural tiene un desafío pendiente: cerrar esa brecha entre el saber vivido y el saber certificado, para que el acceso a los recursos no dependa únicamente de la capacidad de escribir un proyecto, sino también de la capacidad de sostener cultura en el territorio.


*Link noticia de referencia:



Por: Luz Marina Gómez Fries

Consejera de Artes Plásticas y Visuales

Consejo Distrital de Cultura de Santiago de Cali

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lunes, 13 de abril de 2026

Gobernanza cultural en Colombia: entre el discurso y la realidad territorial

 

En los últimos meses, desde el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes se ha venido planteando una actualización de la Ley General de Cultura que introduce con fuerza el concepto de gobernanza cultural. Este enfoque, en principio, resulta esperanzador: propone un sistema donde la participación tenga incidencia real, donde las políticas culturales se construyan desde los territorios y donde los diversos actores de la vida cultural sean reconocidos.

Hoy, además, este debate adquiere un carácter urgente. El proyecto de fortalecimiento de la Ley General de Cultura ya ha sido aprobado en la Cámara de Representantes y avanza ahora al Senado, en un proceso que ha sido presentado como una construcción del sector cultural. Este momento no es menor: lo que allí se defina marcará las bases del sistema cultural colombiano en los próximos años.

Sin embargo, cuando llevamos este discurso al terreno, especialmente en regiones como el Pacífico colombiano, surge una pregunta inevitable:

¿estamos realmente avanzando hacia una gobernanza cultural efectiva o seguimos habitando un modelo fragmentado con nuevos nombres?


La promesa de la gobernanza cultural

El proyecto de ley en curso plantea una reestructuración de los consejos de cultura, tanto a nivel nacional como territorial. Esto implicaría redefinir sus funciones, su integración y su papel dentro del sistema cultural colombiano.

En teoría, estamos ante una oportunidad histórica:

pasar de espacios consultivos a escenarios con verdadera capacidad de incidencia.

Pero esta transición no se logra únicamente con reformas normativas. Requiere transformaciones profundas en la manera como se articulan los distintos niveles del sistema cultural.


Una realidad: la desarticulación

Hoy, los consejos de cultura —nacionales, departamentales y distritales— operan en muchos casos de forma aislada.

No existen mecanismos claros y permanentes de articulación.

La comunicación entre niveles es limitada.

Y la incidencia en la toma de decisiones sigue siendo, en muchos casos, más formal que efectiva.

Esta fragmentación debilita el sistema cultural en su conjunto y pone en evidencia una brecha entre el diseño institucional y la realidad territorial.


Procesos paralelos: ¿articulación o dispersión?

A esta situación se suman iniciativas como Trenzando Territorios, que buscan fortalecer redes culturales y procesos desde los territorios.

La pregunta que surge es necesaria y urgente:

¿cómo se están articulando estos procesos con los consejos de cultura?

Si no existe una conexión orgánica entre estos espacios, corremos el riesgo de generar esfuerzos paralelos que, en lugar de potenciarse, terminan dispersando capacidades y debilitando la construcción colectiva.

La gobernanza cultural no puede fragmentarse en programas aislados.

Debe operar como un sistema coherente.


El reto del momento: pasar del discurso a la estructura

Hablar de gobernanza cultural implica algo más profundo que promover la participación.

Implica redistribuir el poder en la toma de decisiones.

Implica garantizar que los territorios no solo sean escuchados, sino que incidan.

Implica construir mecanismos reales de articulación entre niveles.

Implica reconocer que sin estructura, la participación se diluye.

En este contexto, desde Cali se viene proponiendo la realización de un Encuentro Regional Pacífico, como una iniciativa que busca precisamente convocar a los distintos actores y consejos de cultura de la región para abrir este diálogo pendiente.

Este encuentro no está dado ni definido aún: es una construcción colectiva en curso, que requiere sumar voluntades, instituciones y sectores culturales del Valle, Cauca, Chocó y Nariño.

Por ello, más que un evento, debe pensarse como un espacio estratégico donde se aborden con claridad preguntas de fondo:

  • ¿Cómo se va a garantizar la articulación efectiva entre los consejos?
  • ¿Qué papel real tendrán los territorios en la toma de decisiones?
  • ¿Cómo se integrarán las distintas iniciativas dentro de un mismo sistema cultural?


Una invitación necesaria

Como consejera de cultura, considero que este es un momento clave para el país. No solo por la posibilidad de actualizar una ley, sino porque estamos ante una decisión política que definirá si la cultura en Colombia se seguirá gestionando de manera fragmentada o si avanzará hacia un verdadero sistema articulado.

En ese sentido, la construcción del Encuentro Regional Pacífico es también una invitación abierta a los actores culturales de la región: a sumar, a proponer y a exigir que la gobernanza cultural se traduzca en mecanismos reales de articulación e incidencia.


La gobernanza cultural no puede quedarse en el lenguaje.

Debe convertirse en práctica.

Y esa práctica comienza desde los territorios.


Por: Luz Marina Gómez Fries

Consejera de Artes Plásticas y Visuales

Consejo Distrital de Cultura de Santiago de Cali

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lunes, 6 de abril de 2026

El ARTE en Cali hacia la construcción de un sector más articulado y con voz propia

 

En Cali, el sector de las artes plásticas y visuales atraviesa un momento decisivo. La reciente convocatoria de la Secretaría de Cultura de Cali para reactivar la construcción de un modelo de gobernanza no es solo una reunión más: es una señal de que algo necesita reorganizarse, repensarse y, sobre todo, articularse.

Durante años, artistas, gestores, espacios independientes, galerías y procesos académicos han sostenido una escena rica, diversa y activa. Sin embargo, esa vitalidad no ha logrado traducirse en una estructura colectiva sólida. La pregunta ya no es si el sector existe —porque existe y produce—, sino cómo puede reconocerse como un cuerpo articulado capaz de incidir en su propio destino.

Uno de los desafíos más evidentes está en la capacidad organizativa. El campo artístico ha privilegiado, de manera natural, la creación individual y las búsquedas estéticas. Pero los escenarios actuales exigen algo más: la capacidad de participar, de tomar decisiones colectivas y de construir horizontes comunes. Sin una base más sólida en términos de formación política y organizativa, los espacios de encuentro corren el riesgo de quedarse en la conversación sin llegar a la acción.

Aun así, lo que hoy se percibe no es un vacío, sino una dispersión. Cali no carece de procesos; por el contrario, abundan las iniciativas, los proyectos y las prácticas diversas. Lo que falta es el tejido que permita conectar esas experiencias. La articulación no implica homogeneizar, sino generar conexiones reales entre actores y procesos, de modo que puedan actuar de manera conjunta sin perder la singularidad de cada propuesta.

En este escenario, la construcción de una agenda común aparece como una tarea urgente, pero también posible. No se trata de resolver todas las diferencias, sino de identificar prioridades compartidas que orienten el trabajo colectivo. Definir qué es lo más importante para el sector hoy puede marcar la diferencia entre repetir esfuerzos aislados o avanzar hacia objetivos concretos.


La relación con la institucionalidad también está en proceso de redefinición. Más que una dependencia, el reto es construir una interlocución más equilibrada. La Secretaría de Cultura de Cali puede ser un aliado clave, pero la consolidación de un sector con voz propia dependerá de su capacidad para proponer, sostener procesos y ejercer autonomía en la toma de decisiones.

Otro elemento que empieza a cobrar relevancia es la necesidad de fortalecer la confianza. Todo proceso colectivo requiere transparencia, circulación de información y claridad en las decisiones. En la medida en que estos elementos se consoliden, será más viable construir acuerdos duraderos y ampliar la participación.

Y es justamente la participación uno de los puntos donde se abre una posibilidad de transformación. Pasar de asistencias intermitentes a procesos sostenidos implica repensar las formas de vinculación, los tiempos y las responsabilidades compartidas. La cohesión no se decreta; se construye en la práctica, en la continuidad y en el compromiso.

También se vuelve fundamental ampliar la mirada sobre quiénes hacen parte del sector. La construcción de una voz colectiva solo será legítima si logra incluir la diversidad de territorios, trayectorias y formas de hacer que existen en la ciudad. En esa apertura reside gran parte de su fuerza.

Lejos de ser un panorama pesimista, lo que se configura es un campo en transición. Las tensiones que hoy se evidencian —entre lo individual y lo colectivo, entre la autonomía y la institucionalidad, entre la diversidad y la articulación— son también señales de un proceso en movimiento.

El reto, entonces, no es menor. Se trata de pasar de la coexistencia a la colaboración, de la dispersión a la articulación y de la participación ocasional a la construcción sostenida. En ese tránsito, el sector de las artes plásticas y visuales en Cali tiene la oportunidad de consolidar algo que ha estado latente durante años: una voz propia, capaz de incidir, proponer y proyectarse colectivamente.

El momento es ahora. Y lo que está en juego no es solo la organización del sector, sino su capacidad de imaginar y construir su lugar en la ciudad.


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Luz Marina Gómez Fries

Consejera de Artes Plásticas y Visuales

Consejo Distrital de Cultura de Santiago de Cali

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miércoles, 1 de abril de 2026

Una representación diversa para fortalecer las Artes Plásticas y Visuales en Cali

Pensar en la creación de una Mesa o Consejo de Artes Plásticas y Visuales en Cali implica mucho más que reunir a unos pocos actores del sector. Se trata de reconocer la complejidad del ecosistema artístico y garantizar que las distintas voces que lo conforman tengan un lugar real en la toma de decisiones. Solo así será posible construir un espacio legítimo, participativo y verdaderamente transformador.


En el centro de esta estructura deben estar los artistas plásticos y visuales, quienes constituyen la base del sector. Es fundamental que su representación sea amplia e incluya artistas independientes en diferentes momentos de su trayectoria, desde emergentes hasta aquellos con mayor experiencia. Asimismo, es necesario asegurar la presencia de diversas prácticas como pintura, dibujo, escultura, objeto y nuevos medios, evitando que la representación recaiga siempre en los mismos nombres y promoviendo una diversidad efectiva.

Junto a ellos, los espacios de circulación y exhibición cumplen un papel clave. Galerías independientes, espacios autogestionados y salas de exposición son los puentes entre las obras y el público. Su participación permite comprender mejor las dinámicas de visibilidad, circulación y acceso al arte en la ciudad.

La academia y los procesos de formación también deben tener un lugar en esta Mesa. Docentes, universidades e instituciones de formación artística —como el Instituto Universitario de las Artes y las Culturas Populares (IUIPC)—, así como procesos de educación técnica y no formal, aportan reflexión crítica y contribuyen a la formación de nuevas generaciones de artistas.

Otro componente fundamental es el de la curaduría y la investigación. Curadores, críticos e investigadores en arte son quienes ayudan a construir sentido alrededor de las obras, aportando contexto, análisis y proyección al trabajo artístico. Su mirada fortalece la comprensión del sector en un nivel más profundo.

No se puede dejar de lado a quienes hacen posible la materialización de las obras. Los oficios y la producción artística, que incluyen montajistas, técnicos y talleres especializados como los de grabado o cerámica, suelen ser invisibilizados, pero son esenciales para el funcionamiento del ecosistema artístico.

La gestión cultural representa otro eje fundamental. Gestores, productores y líderes de procesos culturales son quienes articulan recursos, diseñan proyectos y generan oportunidades. Sin su trabajo, muchas iniciativas artísticas no lograrían concretarse.

De igual forma, es indispensable reconocer los procesos comunitarios y territoriales. Colectivos barriales, proyectos de arte comunitario y experiencias con enfoque social permiten conectar el arte con la vida cotidiana de la ciudad, garantizando inclusión y participación desde los territorios.

La inclusión de artesanos y prácticas híbridas entre arte y artesanía amplía la comprensión del sector. Estas formas de creación, que cruzan lo tradicional y lo contemporáneo, enriquecen el panorama de las artes visuales y aportan nuevas perspectivas.

Por su parte, el sector económico y el mercado del arte también debe estar presente. Galeristas, coleccionistas y actores de circuitos comerciales aportan una visión necesaria sobre la sostenibilidad del sector y sus posibilidades de crecimiento.

La institucionalidad, representada principalmente por la Secretaría de Cultura de Cali y sus programas, debe participar como un actor articulador. Su presencia es importante, pero debe garantizarse que no concentre el poder de decisión, permitiendo que la Mesa funcione como un espacio equilibrado.

Finalmente, las organizaciones del sector, como asociaciones y redes de artistas —entre ellas la Asociación de Artistas Plásticos Creativos de Cali (APCC)—, cumplen un papel fundamental al representar procesos colectivos ya consolidados y con experiencia en trabajo colaborativo.


En conjunto, esta diversidad de actores no solo enriquece el diálogo, sino que hace posible la construcción de una Mesa realmente representativa. Una instancia donde el sector de las artes plásticas y visuales en Cali pueda pensarse a sí mismo, organizarse y proyectarse con mayor fuerza hacia el futuro.


Sectores y representantes clave para la conformación de la Mesa de Artes Plásticas y Visuales en Cali:

  1. Artistas plásticos y visuales — Sector de creación artística
  2. Galerías, espacios autogestionados y salas de exhibición — Sector de circulación y exhibición
  3. Docentes, universidades e instituciones de formación artística — Sector académico y de formación
  4. Curadores, investigadores y críticos de arte — Sector de curaduría e investigación
  5. Montajistas, técnicos y talleres especializados — Sector de oficios y producción artística
  6. Gestores culturales y productores de proyectos — Sector de gestión cultural
  7. Colectivos barriales y procesos de arte comunitario — Sector comunitario y territorial
  8. Artesanos y prácticas híbridas arte–artesanía — Sector de cruces disciplinares
  9. Galeristas, coleccionistas y circuitos comerciales — Sector económico y mercado del arte
  10. Secretaría de Cultura y programas públicos de artes — Sector institucional
  11. Asociaciones y redes de artistas  — Sector organizativo y gremial


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Te invitamos a leer también:

Hacia la construcción de una Mesa de Artes Plásticas y Visuales en Cali, una necesidad urgente para el sector

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Luz Marina Gómez Fries

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Hacia la construcción de una Mesa de Artes Plásticas y Visuales en Cali, una necesidad urgente para el sector


En los últimos años, el sector de las artes plásticas y visuales en Cali ha demostrado una enorme riqueza creativa, diversidad de lenguajes y un compromiso constante con los procesos culturales de la ciudad. Sin embargo, también ha evidenciado una necesidad clara: contar con espacios formales de representación, diálogo y articulación que permitan fortalecer su desarrollo.

En este contexto, cobra especial importancia la creación de una Mesa de Artes Plásticas y Visuales, entendida como un espacio de encuentro donde artistas, gestores, curadores, docentes, galeristas y demás agentes del sector puedan participar activamente en la construcción de políticas, proyectos y estrategias colectivas.


¿Por qué es importante una Mesa del sector?

Una Mesa de Artes Plásticas y Visuales no es solo un espacio de reunión; es una herramienta clave para:

  • Representar al sector ante instituciones públicas y privadas
  • Incidir en las políticas culturales de la ciudad
  • Identificar necesidades reales de los y las artistas
  • Construir agendas comunes que beneficien al colectivo
  • Fortalecer redes de colaboración entre actores del ecosistema artístico

Actualmente, muchos procesos se desarrollan de manera aislada. La Mesa permitiría consolidar una voz colectiva capaz de generar mayor impacto y visibilidad.


Gobernanza cultural: construir juntos el rumbo del sector

La creación de este espacio también se relaciona con la necesidad de avanzar hacia un modelo de gobernanza cultural participativa, donde las decisiones no sean unilaterales, sino construidas desde el diálogo entre la institucionalidad y la ciudadanía cultural.

En ese sentido, la iniciativa impulsada desde la institucionalidad abre una oportunidad valiosa para que el sector se organice, proponga y defina sus propias rutas de acción, incluyendo la posible conformación de instancias como un consejo sectorial.


Un momento clave para participar

La invitación a la reactivación de la tercera sesión de trabajo para la construcción del modelo de gobernanza del sector es un llamado directo a la participación activa!!

Este espacio permitirá avanzar en acuerdos fundamentales sobre la representación del sector, sus líneas estratégicas y las formas de organización que pueden consolidarse a futuro.


La participación hace la diferencia

La consolidación de una Mesa de Artes Plásticas y Visuales dependerá, en gran medida, del compromiso y la participación de quienes hacen parte del sector. No se trata solo de asistir a una reunión, sino de aportar ideas, compartir experiencias y construir colectivamente una visión de futuro.

Artistas, creadores, gestores, académicos y todos los actores del ecosistema cultural están llamados a ser parte activa de este proceso.

Porque el fortalecimiento del sector no ocurre de manera espontánea: se construye con diálogo, organización y participación.

Este es el momento de ser parte de esa construcción.


Mensaje de la Secretaría de Cultura Cali:


Hola Sector de las Artes Plásticas y Visuales de Cali

Desde la Secretaría de Cultura de Cali, el Equipo de Gestión de las Artes y la Ruta de Fortalecimiento de las Artes Plásticas y Visuales, te invitamos a la reactivación de la 3.ª sesión de trabajo para la construcción del modelo de gobernanza del sector 

Este será un espacio clave para construir de manera colectiva acuerdos sobre la representación del sector, sus líneas estratégicas y la posible conformación de instancias como el Consejo del sector, entre otros temas importantes.

Invitamos a artistas, creadores, gestores, galeristas, curadores, académicos y a todo el ecosistema de las artes plásticas y visuales a sumarse a este proceso.


¡Tu participación es muy importante!

Te invitamos a leer también:

Una representación diversa para fortalecer las Artes Plásticas y Visuales en Cali

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Luz Marina Gómez Fries

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