En Cali, el sector de las artes plásticas y visuales atraviesa un momento decisivo. La reciente convocatoria de la Secretaría de Cultura de Cali para reactivar la construcción de un modelo de gobernanza no es solo una reunión más: es una señal de que algo necesita reorganizarse, repensarse y, sobre todo, articularse.
Durante años, artistas, gestores, espacios independientes, galerías y procesos académicos han sostenido una escena rica, diversa y activa. Sin embargo, esa vitalidad no ha logrado traducirse en una estructura colectiva sólida. La pregunta ya no es si el sector existe —porque existe y produce—, sino cómo puede reconocerse como un cuerpo articulado capaz de incidir en su propio destino.
Uno de los desafíos más evidentes está en la capacidad organizativa. El campo artístico ha privilegiado, de manera natural, la creación individual y las búsquedas estéticas. Pero los escenarios actuales exigen algo más: la capacidad de participar, de tomar decisiones colectivas y de construir horizontes comunes. Sin una base más sólida en términos de formación política y organizativa, los espacios de encuentro corren el riesgo de quedarse en la conversación sin llegar a la acción.
Aun así, lo que hoy se percibe no es un vacío, sino una dispersión. Cali no carece de procesos; por el contrario, abundan las iniciativas, los proyectos y las prácticas diversas. Lo que falta es el tejido que permita conectar esas experiencias. La articulación no implica homogeneizar, sino generar conexiones reales entre actores y procesos, de modo que puedan actuar de manera conjunta sin perder la singularidad de cada propuesta.
En este escenario, la construcción de una agenda común aparece como una tarea urgente, pero también posible. No se trata de resolver todas las diferencias, sino de identificar prioridades compartidas que orienten el trabajo colectivo. Definir qué es lo más importante para el sector hoy puede marcar la diferencia entre repetir esfuerzos aislados o avanzar hacia objetivos concretos.
La relación con la institucionalidad también está en proceso de redefinición. Más que una dependencia, el reto es construir una interlocución más equilibrada. La Secretaría de Cultura de Cali puede ser un aliado clave, pero la consolidación de un sector con voz propia dependerá de su capacidad para proponer, sostener procesos y ejercer autonomía en la toma de decisiones.
Otro elemento que empieza a cobrar relevancia es la necesidad de fortalecer la confianza. Todo proceso colectivo requiere transparencia, circulación de información y claridad en las decisiones. En la medida en que estos elementos se consoliden, será más viable construir acuerdos duraderos y ampliar la participación.
Y es justamente la participación uno de los puntos donde se abre una posibilidad de transformación. Pasar de asistencias intermitentes a procesos sostenidos implica repensar las formas de vinculación, los tiempos y las responsabilidades compartidas. La cohesión no se decreta; se construye en la práctica, en la continuidad y en el compromiso.
También se vuelve fundamental ampliar la mirada sobre quiénes hacen parte del sector. La construcción de una voz colectiva solo será legítima si logra incluir la diversidad de territorios, trayectorias y formas de hacer que existen en la ciudad. En esa apertura reside gran parte de su fuerza.
Lejos de ser un panorama pesimista, lo que se configura es un campo en transición. Las tensiones que hoy se evidencian —entre lo individual y lo colectivo, entre la autonomía y la institucionalidad, entre la diversidad y la articulación— son también señales de un proceso en movimiento.
El reto, entonces, no es menor. Se trata de pasar de la coexistencia a la colaboración, de la dispersión a la articulación y de la participación ocasional a la construcción sostenida. En ese tránsito, el sector de las artes plásticas y visuales en Cali tiene la oportunidad de consolidar algo que ha estado latente durante años: una voz propia, capaz de incidir, proponer y proyectarse colectivamente.
El momento es ahora. Y lo que está en juego no es solo la organización del sector, sino su capacidad de imaginar y construir su lugar en la ciudad.
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Luz Marina Gómez Fries
Consejera de Artes Plásticas y Visuales
Consejo Distrital de Cultura de Santiago de Cali
Voces y Miradas sobre las Artes Plásticas y Visuales en Cali
https://luzdelmarconsejeradecultura.blogspot.com/
Asociación de Artistas Plásticos Creativos de Cali
abril 06, 2026




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