El Centro Cultural de Cali no es simplemente un edificio público. Es uno de los espacios más representativos de la vida cultural de nuestra ciudad, un lugar donde convergen la creación artística, la memoria, el patrimonio, la formación y la participación ciudadana. Cada día, artistas, gestores culturales, investigadores, estudiantes y ciudadanos encuentran allí un escenario para desarrollar actividades que fortalecen la identidad cultural de Cali.
En este espacio funcionan la Secretaría Distrital de Cultura, el Archivo Histórico de Cali, los Estudios Takeshima, salas de exposición, auditorios y programas de formación artística, además de múltiples procesos impulsados por organizaciones y colectivos culturales. Su vocación ha sido, desde su creación, servir como punto de encuentro para la cultura y para el ejercicio de los derechos culturales de la ciudadanía.
Por ello, la decisión de utilizar el Centro Cultural de Cali como despacho presidencial ha generado inquietudes en distintos sectores culturales. Más allá del carácter excepcional de esta medida, resulta legítimo preguntarse cuáles serán sus alcances, cuánto tiempo se extenderá, cuáles son sus fundamentos jurídicos y, sobre todo, qué garantías existen para asegurar que la actividad cultural continúe desarrollándose con normalidad.
La discusión no debe centrarse en quién ocupa el edificio. El verdadero debate es cómo proteger la naturaleza de un bien público cuya razón de ser es la cultura. Los equipamientos culturales cumplen una función social que trasciende la infraestructura física: son escenarios donde se construye ciudadanía, se preserva la memoria, se fortalecen las expresiones artísticas y se garantiza el acceso de la población a la vida cultural.
Cuando un espacio cultural cambia de uso, la ciudadanía tiene derecho a conocer cómo se protegerán los procesos que allí se desarrollan y qué medidas se adoptarán para evitar afectaciones a artistas, gestores, usuarios y funcionarios. La transparencia y la información oportuna fortalecen la confianza institucional y permiten que las decisiones públicas sean comprendidas y acompañadas por la comunidad.
Con este propósito, junto con otros consejeros de diferentes sectores del Consejo Distrital de Cultura, presenté un Derecho de Petición dirigido a la Alcaldía Distrital de Santiago de Cali y a la Secretaría Distrital de Cultura. La solicitud busca obtener información oficial sobre el alcance de la medida, su duración, el sustento administrativo y las acciones previstas para garantizar la continuidad de los servicios culturales y la protección del Centro Cultural de Cali.
Este ejercicio no pretende obstaculizar decisiones administrativas ni generar confrontaciones. Por el contrario, busca reafirmar un principio fundamental: los bienes culturales pertenecen a toda la ciudadanía y las decisiones que puedan incidir en ellos deben adoptarse con información clara, transparencia y respeto por los mecanismos de participación cultural.
Los consejeros distritales de cultura tenemos la responsabilidad de representar a nuestros sectores y velar por la protección del patrimonio cultural, los espacios de participación y los derechos culturales. Esa responsabilidad implica formular preguntas cuando existen dudas razonables y promover el diálogo entre la institucionalidad y la ciudadanía.
Cali ha construido durante décadas una identidad cultural reconocida en Colombia y el mundo. Esa riqueza no solo se expresa en sus artistas y manifestaciones culturales, sino también en los espacios públicos que las hacen posibles. Proteger el Centro Cultural de Cali significa proteger un lugar donde diariamente se construye memoria, se fomenta la creatividad y se fortalece el tejido social.
Confío en que las autoridades distritales responderán de manera oportuna a las inquietudes planteadas y ofrecerán las garantías necesarias para que este emblemático equipamiento continúe siendo, por encima de cualquier circunstancia, un espacio abierto para la cultura, la participación ciudadana y el patrimonio de todos los caleños.
Porque los bienes culturales no pertenecen a una administración ni a un gobierno de turno. Son patrimonio de la ciudadanía y su preservación constituye una responsabilidad compartida entre el Estado y la sociedad.
VOCES DEL SECTOR CULTURAL DE CALI:
Dijo la Consejera de Música Karenth Valher: "¿Qué está pasando con la cultura en Cali? Hoy levanto mi voz como gestora cultural, artista y defensora del sector cultural de nuestra ciudad. No podemos guardar silencio cuando los espacios destinados a la cultura son intervenidos o utilizados para fines distintos, mientras nuestros artistas siguen enfrentando la falta de escenarios para crear, ensayar y circular su trabajo.
La cultura no es un lujo ni un favor. Es un derecho de la ciudadanía y un patrimonio que merece respeto. La cultura se respeta.
Los espacios culturales se protegen.
Porque una ciudad sin cultura pierde su identidad.
#Cali #Cultura #DefendamosLaCultura #Artistas #CentroCultural #GestiónCultural #AlejandroEder
Artículo elaborado por: Luz Marina Gómez Fríes
Consejera de Artes Plásticas y Visuales
Consejo Distrital de Cultura de Santiago de Cali
Voces y Miradas sobre las Artes Plásticas y Visuales en Cali
https://luzdelmarconsejeradecultura.blogspot.com/
agosto 07, 2026




0 comentarios:
Publicar un comentario